El autoconocimiento y cómo empezar a trabajarlo. 2 herramientas para conocer su poder.

por | Dic 14, 2016 | autoestima, inteligencia emocional | 10 Comentarios

Dicen que las personas aprendemos más con metáforas y cuentos, así que hoy quiero empezar con uno de Jorge Bucay. 

Erase una vez…..

La ciudad de los pozos

Esta ciudad no estaba habitada por personas, como todas las demás ciudades del planeta. Esta ciudad estaba habitada por pozos. Pozos vivientes… pero pozos al fin. Los pozos se diferenciaban entre sí, no solo por el lugar en el que estaban excavados sino también por el brocal (la abertura que los conectaba con el exterior). Había pozos pudientes y ostentosos con brocales de mármol y de metales preciosos; pozos humildes de ladrillo y madera y algunos otros más pobres, con simples agujeros pelados que se abrían en la tierra.

La comunicación entre los habitantes de la ciudad era de brocal a brocal y las noticias cundían rápidamente, de punta a punta del poblado. Un día llegó a la ciudad una ‘moda’ que seguramente había nacido en algún pueblito humano: La nueva idea señalaba que todo ser viviente que se precie debería cuidar mucho más lo interior que lo exterior. Lo importante no es lo superficial sino el contenido.

Así fue como los pozos empezaron a llenarse de cosas. Algunos se llenaban de monedas de oro y piedras preciosas. Otros, más prácticos, se llenaron de electrodomésticos y aparatos mecánicos. Algunos más optaron por el arte y fueron llenándose de pinturas, pianos de cola y sofisticadas esculturas posmodernas. Finalmente, los intelectuales se llenaron de libros, de manifiestos ideológicos y de revistas especializadas.

Pasó el tiempo… La mayoría de los pozos se llenaron a tal punto que ya no pudieron incorporar nada más. Los pozos no eran todos iguales así que, si bien algunos se conformaron, hubo otros que pensaron que debían hacer algo para seguir metiendo cosas en su interior… Alguno de ellos fue el primero: en lugar de apretar el contenido, se le ocurrió aumentar su capacidad ensanchándose. No paso mucho tiempo antes de que la idea fuera imitada, todos los pozos gastaban gran parte de sus energías en ensancharse para poder hacer más espacio en su interior.

Un pozo, pequeño y alejado del centro de la ciudad, empezó a ver a sus camaradas ensanchándose desmedidamente. Él pensó que si seguían hinchándose de tal manera, pronto se confundirían los bordes y cada uno perdería su identidad… Quizás a partir de esta idea se le ocurrió que otra manera de aumentar su capacidad era crecer, pero no a lo ancho sino hacia lo profundo. Hacerse más hondo en lugar de más ancho.

Pronto se dio cuenta que todo lo que tenia dentro de él le imposibilitaba la tarea de profundizar. Si quería ser más profundo debía vaciarse de todo contenido… Al principio tuvo miedo al vacío, pero luego , cuando vio que no había otra posibilidad, lo hizo.

Vacío de posesiones, el pozo empezó a volverse profundo, mientras los demás se apoderaban de las cosas de las que él se había deshecho… Un día , sorpresivamente el pozo que crecía hacia adentro tuvo una sorpresa: adentro, muy adentro, y muy en el fondo encontró agua!!! Nunca antes otro pozo había encontrado agua.

El pozo superó la sorpresa y empezó a jugar con el agua del fondo, humedeciendo las paredes, salpicando los bordes y por último sacando agua hacia fuera. La ciudad nunca había sido regada más que por la lluvia, que de hecho era bastante escasa, así que la tierra alrededor del pozo, revitalizada por el agua, empezó a despertar.

Las semillas de sus entrañas, brotaron en pasto , en tréboles, en flores, y en tronquitos endebles que se volvieron árboles después. La vida explotó en colores alrededor del alejado pozo al que empezaron a llamar ‘El Vergel’.

Todos le preguntaban cómo había conseguido el milagro. -Ningún milagro- contestaba el Vergel- hay que buscar en el interior, hacia lo profundo. Muchos quisieron seguir el ejemplo del Vergel, pero desandaron la idea cuando se dieron cuenta de que para ir más profundo debían vaciarse.

Siguieron ensanchándose cada vez más para llenarse de más y más cosas. En la otra punta de la ciudad, otro pozo, decidió correr también el riesgo del vacío. Y también empezó a profundizar… Y también llegó al agua… Y también salpicó hacia fuera creando un segundo oasis verde en el pueblo… – ¿Qué harás cuando se termine el agua?- le preguntaban. – No sé lo que pasará- contestaba- Pero, por ahora, cuánto más agua saco, más agua hay.

Pasaron unos cuantos meses antes del gran descubrimiento.

Un día, casi por casualidad, los dos pozos se dieron cuenta de que el agua que habían encontrado en el fondo de sí mismos era la misma, que el mismo río subterráneo que pasaba por uno inundaba la profundidad del otro.

Se dieron cuenta de que se abría para ellos una nueva vida. No sólo podían comunicarse, de brocal a brocal, superficialmente, como todos los demás, sino que la búsqueda les había deparado un nuevo y secreto punto de contacto:

La comunicación profunda sólo la consiguen entre sí, aquellos que tienen el coraje de vaciarse de contenidos y buscar en lo profundo de su ser lo que tienen para dar.

El autoconocimiento.

Autoconcerse es el primer paso y muy importante para producir cualquier cambio y para tener una sana relación contigo y con los demás, por eso hoy en este artículo te traigo mis 2  primeros videos de la serie “Un viaje hacia tu interior”, para que puedas empezar a vaciar tu pozo, llegar hasta al fondo y así  encontrar el agua que te va ayudar a comunicarte mejor contigo y con los demás.

Autonocerse te hace conocer mejor a tu ser; no es fácil tomar la decisión de observar nuestro interior ya que en el camino podemos encontrarnos cosas de nosotros que no nos gusten. Sin duda, empezar este viaje te va a dar la oportunidad de conocerte y tomar conciencia de ti y de tus relaciones.  Cálzate unos buenos zapatos y empieza este viaje.

¿Te atreves?

2 herramientas para conocer el poder del autoconocimiento.

papallona transparentConciencia de uno mismo

El primer paso es tomar conciencia de nosotros mismos, para esto te traigo el siguiente ejercicio.

Coge un espejo,  mírate y contesta:

  • ¿Quién soy?
  • ¿Qué pensamientos tengo? ¿Qué te viene a la cabeza cuando te preguntas quién eres?
  • ¿Qué siento? ¿Qué sentimientos te genera hacerte estas preguntas?
  • ¿Qué hago? Qué estás haciendo en tu vida.
  • ¿Hacia dónde voy? ¿Te diriges hacia dónde quieres en tu vida?
  • ¿Qué imagen tengo de mí? ¿Corresponde esta imagen con tus conductas?

Responde a estas preguntas para hacer un primer ejercicio de reflexión y conexión contigo.

 

papallona transparentVivir con mis mejores cualidades

Nos vamos a centrar en tus cualidades  y para esto te propongo los siguientes ejercicios.

1. Haz una lista con 10 cualidades tuyas. De las más evidentes a la menos evidentes.

2. Crea tu propia definición. Escoge 3 o 4 de las cualidades que más conecten contigo y crea una descripción tuya con ellas.

3. Camina con tus cualidades. Ves en tu día a día haciendo evidentes tus cualidades y actúa con ellas en todos los ámbitos de tu vida.

 

 

El viaje continuará…

Me gustaría conocer tu experiencia. ¿Has hecho algún trabajo de autoconocimiento? ¿Cuál ha sido y qué has descubierto con él? Te espero en el hilo de comentarios.

Consigue más herramientas como estas en mi canal de youtube. 

Nos vemos en Life Training, un beso.

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